Mujeres sujetas a los hombres no solo en Arabia Saudita, por poner un ejemplo, sino aquí mismo. Hay sujeciones muy visibles mientras que otras permanecen en la penumbra. Al respecto, saquemos a la luz un dato inquietante: el 50% de las mujeres estarían en riesgo de pobreza si estuvieran solas, es decir, sin un hombre.

Así lo proclaman las estadísticas y sus análisis, basándose, en especial, en que las familias monoparentales son las más pobres y en que las mujeres son las cabezas de familia en el 80% de los casos. Cuidan de los hijos y asumen todos los gastos bien por elección de maternidad en solitario, bien porque tras una separación no perciben ayuda alguna para los hijos habidos.

Sujeción o significativo riesgo al independizarse. Cabe afirmar que no existe mayor discriminación que la económica, dado que la dependencia dineraria es la fuente de todas las desigualdades. Y la desigualdad de las mujeres resulta clamorosa en salario, cifras de paro y pensiones. En España, ellas cobran de promedio un 23% menos por igual trabajo, soportan una tasa de paro del 18% frente al 14% de ellos y tienen pensiones más bajas.

Pensiones, he aquí la piedra de toque al final de camino. Suelen ser de menor cuantía por cuanto han cotizado menos debido a excedencias laborales o a trabajos de media jornada para ocuparse de los hijos o de los enfermos; debido a que la precariedad del mercado laboral se ceba principalmente en ellas, de forma que les corresponde el 73 % del empleo a tiempo
parcial. A fin de cuentas, se saca la conclusión de que sin el báculo de un hombre en el que apoyarse la vida de las mujeres continúa siendo difícil. Aquí y ahora, en el siglo XXI.

Los expertos calculan que, con los índices de progreso antidiscriminación actuales, la brecha de género tardará cien años en acabar. ¡No!… Los índices darán un gran salto adelante,
seguro. No puede ser de otra manera.

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