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Como sabemos, durante las últimas semanas hemos asistido a un debate sobre la libertad y el acoso sexual originado a partir del manifiesto publicando en Le Monde por un grupo de actrices, periodistas, etc. de Francia criticando el movimiento #Metoo. En sus declaraciones desgraciadamente han intentado descalificar a las líderes del #Metoo, por estar en contra del acoso sexual, con insultos que intentan inútilmente destruir el creciente atractivo que tiene tanto ese movimiento como las mujeres que se atreven a denunciar y las que se solidarizan con ellas. Un ejemplo más de cómo las personas, cuando no tienen argumentos de validez, van al ataque personal, síntoma inequívoco de quienes saben que tienen perdida la “batalla”.

Como Diario Feminista, nuestro posicionamiento es claro delante de estos hechos. Estamos a favor de la libertad sexual y en contra del acoso sexual. Libertad es que cada persona pueda hacer lo que desea y no hacer lo que no desea, sin ningún tipo de coacción. Quienes saben disfrutar del sexo viven plenamente esa libertad y sienten un gran rechazo hacia cualquier relación en que alguien se sienta coaccionada. Hay quienes no saben disfrutar del sexo y, por tanto de la libertad, y desean relaciones en las que puedan coaccionar a otras personas. Lo que defiende Metoo es que no puedan quedar impunes esas coacciones y eso molesta a quienes las “necesitan”.

Resulta significativo que la firmante más famosa del manifiesto, la actriz Catherine Deneuve, apoyó además a Roman Polanski, que abusó de menores. Según los argumentos publicados en el manifiesto, Polanski tiene derecho a molestar a la menor, o a acosarla, en cambio ella no debe enfadarse por ello, todo lo contrario, “debe sentirse halagada”, forma parte del juego y además no tiene derecho a denunciar el abuso años después. Pero si pensamos por un momento en la menor, enseguida la pregunta que surge es: ¿Dónde está la libertad sexual de la menor?  No está.

Metoo no denuncia a nadie que haya hecho lo que quiera con otra persona que también lo ha querido, al contrario, lo defiende. Por tanto, no limita la libertad sexual de nadie, defiende la máxima libertad de toda persona. A las mujeres de Metoo les ha resultado horrible que las obligaran a hacer lo que no deseaban, que atropellaran su libertad ni más ni menos que en su intimidad. Los acosadores, a quienes defienden las 100 firmantes de ese manifiesto, no defienden la libertad sexual, sino un pseudosexo cutre que se basa en la coacción.

Diario Feminista siempre nos situaremos en esta posición a favor de la libertad sexual y en contra del acoso sexual.

Secciones: Editorial

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