Bien sabemos que los niños y niñas, también los y las adolescentes, aprenden en gran medida de nuestra manera de ser, de hacer, de estar… Hablamos no únicamente de llevar estilos de vida saludables -utilizar el transporte público, alimentarnos de forma equilibrada, practicar deporte, etc.-, sino que también incluimos la enseñanza de valores democráticos, igualitarios y respetuosos con nuestra sociedad. En este sentido, la importancia de la participación de las familias para la prevención y superación del acoso escolar es fundamental. Es importante que de forma cada vez más consciente las familias trabajen con sus hijos e hijas estos temas si de verdad queremos una transformación y progreso comunitario.

Un informe reciente, The Talk: How Adults Can Promote Young People’s Healthy Relationships and Prevent Misogyny and Sexual Harassment  de la escuela de post-grado de Harvard, alerta que un 87% de las jóvenes encuestadas informaron haber sido víctimas de al menos una forma de acoso sexual. Sin embargo, el porcentaje se reduce considerablemente cuando se investiga cuántas de esas jóvenes trataron alguna vez con sus familias sobre cómo evitar el acoso sexual. La ausencia de este tipo de diálogos en el ámbito familiar contribuye a la perpetuación y normalización de la violencia. Desgraciadamente la misoginia y el acoso no es algo aislado y exclusivo del mundo adulto, sino que son increíblemente comunes en las vidas de los y las jóvenes.

En el citado informe se recogen y explican un conjunto de acciones que, de forma sencilla, las familias pueden incorporar en sus rutinas y que permiten la promoción de relaciones más igualitarias entre los jóvenes. Hablar de acoso sexual, a través de ejemplos específicos y concretos que nos guíen a identificarlo, ayuda a prevenirlo. Animar a los niños y niñas, previo ejemplo del adulto, a posicionarse frente a comentarios sexistas y humillantes, así como trabajar estrategias para protegerse frente al acoso, contribuye a superarlo. Analizar el contenido de medios de comunicación y/o de diferentes manifestaciones culturales, letras de canciones, películas de moda, anuncios de la televisión, etc. favorece que los jóvenes se conviertan en consumidores conscientes de esta información. Trabajar mucho con las niñas y las mujeres jóvenes a permanecer juntas y unidas para evitar degradarse en el contexto de las relaciones sexuales, favorece también la lucha contra el acoso. Estas y otras claves son las que podemos encontrar en el documento.

Es muy positivo que hablemos y ayudemos a nuestros hijos e hijas a convertirse en personas críticas ante el acoso,con nuestra ayuda y ejemplo. Socializar a los jóvenes en este camino será más fácil cuando vean que los adultos, en este caso  la familia, también lo hacen. Los aprendizajes que se dan en la vida de los niños y niñas no ocurren tanto por lo que les decimos que tienen que hacer sino por lo que los adultos somos y hacemos.

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