Anne-Marie Imafidon, co-fundadora y CEO de STEMettes

En un mundo tan tecnológico y digitalizado, se vuelve cada vez más imprescindible la formación en las áreas de Ciencias, Tecnologías, Ingeniería y Matemáticas, o más conocidas como STEM por sus siglas en inglés. Son varias las iniciativas y proyectos que se están desarrollando en todo el mundo y con distintos colectivos. Pero siendo evidente la brecha de género en estos campos, ha aumentado el número de propuestas dirigido especialmente a las mujeres. Por ejemplo, desde una dimensión investigadora e institucional, el pasado 11 de diciembre tuvo lugar en Londres la 10ª conferencia de la Young Arab Women Leaders cuyo tema central fue Innovación STEM liderada por mujeres, organizado por el Arab International Women’s Forum. En esta edición, los organizadores, Arab International Women’s Forum (AIWF) y PricewaterhouseCoopers (PwC) trabajaron conjuntamente con la Royal Academy of Engineering con el objetivo de ahondar en las oportunidades de las mujeres en el ámbito STEM.  

Por otro lado, desde la esfera social, una de las iniciativas inglesas más populares y revolucionarias es el movimiento STEMettes. La joven Anne-Marie Imafidon es co-fundadora de la asociación e inició su aventura, junto a Jacqueline Guderley, tras escuchar una ponencia en la Grace Hopper Celebration of Women in Computing en 2012. En ese momento fue consciente de que ella era una de las tan sólo 3 mujeres de 70 alumnos en su curso universitario. De esa observación nació STEMettes que desde su origen, febrero de 2013, no ha parado de crecer alcanzando su radio de acción a toda Inglaterra e Irlanda. Con tan solo 27 años, Imafidon ha sido premiada con la Most Excellent Order of the British Empire (MBE), entregada por la reina Isabel II,  por sus servicios al colectivo de mujeres jóvenes y al sector STEM, formando ya parte de la 2017 New Years Honours List.

Desde un prisma solidario y humanitario, no cae en el olvido una minoría con difícil acceso a las STEM: las mujeres refugiadas. El editor de la revista TechCrunch, Mike Butcher, inició una campaña en facebook llamando la atención de empresas tecnológicas que quisieran alcanzar un claro objetivo: formar al colectivo de personas refugiadas en nuevas tecnologías para mejorar su calidad de vida. Así nació TechFugees, una empresa social que se definió tras un primer encuentro de más de 300 personas de distintos ámbitos interesados en la temática entre ONGs, refugiados y expertos en tecnología. Desde sus inicios lleva impulsados 10 proyectos alrededor de los cinco continentes que tiran adelante gracias a voluntariado y patrocinio. El pasado 25 de octubre tuvo lugar por primera vez la Techfugees Global Summit, celebrada en París. En  ella participaron más de 500 personas de más de 37 países diferentes. Además, ha sido uno de los proyectos destacados durante la Social Innovation Conference, celebrado el pasado 27-28 de noviembre en Lisboa, Portugal.

Como vemos, desde distintas dimensiones son impulsadas iniciativas que mejoran la calidad de vida de las mujeres a través de las STEM, destacando que algunas de ellas son exclusivamente lideradas también por mujeres. La solidaridad y el entusiasmo  por las STEM han hecho que desde instituciones públicas, la investigación, movimientos sociales o bien desde la empresa privada, se concreten sueños y se desarrollen proyectos que consiguen un claro impacto social en la vida real de muchas mujeres.

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