Obispa de Islandia, Agnes M. Sigurðardóttir // Flickr
Parte de las sacerdotisas firmantes// kirkjan.is/

Han dado un paso más en la lucha por la igualdad en Islandia, firmando una declaración de apoyo al movimiento #MeToo, según Euronews. En esta declaración, se recogen los testimonios de 64 mujeres denunciando situaciones de discriminación y violencia dentro de su iglesia. Superiores, colegas sacerdotes, voluntarios y feligreses cometieron actos de acoso, abusos verbales y físicos, y otros contra las mujeres sacerdotisas que, hartas de vivir estas situaciones de maltrato continuo, han decidido denunciar públicamente esta realidad y reclaman un cambio.

Si bien la iglesia nacional islandesa reconoció haber iniciado medidas para mejorar el trato hacia las mujeres que trabajan en ella, tal y como se señala en esta declaración, también se reclama más avance ante la realidad de los testimonios presentados. Se demuestra que estas medidas no han sido suficientes para poner fin a estas situaciones y se demanda una mayor atención a este tema.

Una respuesta a esta declaración la ha dado la Obispa de Islandia, Agnes M. Sigurðardóttir, quien a través de una carta mostró su agradecimiento y apoyo a este movimiento, reconociendo que su petición era justa. Sigurðardóttir fue la primera mujer nombrada obispo por la iglesia islandesa en el año 2012, quien abrió camino a otras mujeres que han ido ocupando ese cargo en las iglesias de otros países.

La lucha por la igualdad y la denuncia de las discriminaciones sufridas por las mujeres en todos los ámbitos de la vida se está extendiendo, y ha llegado también a la iglesia, en este caso, a la Iglesia Evangélica Luterana de Islandia. El movimiento #Metoo sigue imparable, y sus mujeres también.  

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