Como sabemos, la lucha por los derechos políticos y la igualdad de género ha sido bastante larga. Aun en nuestros días, seguimos siendo testigos de marcadas desigualdades pero mantenemos la esperanza de que la sociedad dialógica en la que nos encontramos pronto logre que estos esfuerzos sean sólo parte de nuestra historia.

Foto de Maria Ocampo

 Es por ello que, al visitar una hermosa zona arqueológica ubicada en uno de los estados del sur de México, me llené de alegría al descubrir lo transformador y “adelantado” que fue el pueblo maya que habitaba en esa región. Si bien son muchas las investigaciones que hay respeto a sus habilidades científicas, arquitectónicas y astronómicas, me llenó de gusto saber que en lo político también mostraban gran talento.

En la esfera política las inscripciones de varios sitios mayas consignan la importancia del linaje materno, las madres de los dignatarios hacían entrega de las insignias de mando al hijo que ascendía al trono.

Algunas mujeres, como la Señora Yohl Ik´nal “Corazón del sitio del Viento”, gobernaron ciudades muy importantes. Ella dirigió Palenque (una enorme ciudad del Imperio Maya) por veinte años entre el 583 al 606 DC. Soportó ataques y las mismas dificultades que cualquier otro gobernante, logrando mantenerse hasta su muerte.

Los historiadores británicos Simon Martín y Nikolai Grube ofrecen en ‘Crónicas de los reyes y reinas mayas’ una cronología real de los mayas habitantes de lo que ahora es Centroamérica y el sur de México. En su obra, los autores resaltan que, aunque en la mayoría de los casos se trató de una sociedad patriarcal,  hubo muchos casos en los que quienes gobernaban fueron mujeres.

Maria Ocampo Castillo

Colaboradora de México

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