Manifestantes reclamando justicia por Iryna Nozdrovska // Facebook
Iryna Nozdrovska //Twitter

Iryna Nozdrovska era una abogada ucraniana nacida en 1979, en Demidov, una población cercana a Kiev. El periodista Andrew E. Kramer, en The New York Times, la define como una popular defensora de los Derechos Humanos en Ucrania y explica que investigó sobre unas licitaciones estatales corruptas y testificó contra un miembro del Parlamento ucraniano. No obstante, aunque seguramente estos casos ocuparon la mayor parte de su vida laboral, es realmente difícil encontrar información sobre ellos previamente a su irrupción en los medios en el 2015. Así pues, ¿qué la hizo popular en su país y por qué ha saltado, tímidamente, a la prensa internacional?

Desgraciadamente, Nozdrovska se hizo famosa por defender un caso que le afectó personalmente. El 30 de septiembre de 2015, su hermana, Svetlana Sapatinska, de 26 años, esperaba el autobús para ir a Kiev a trabajar cuando un coche la atropelló mortalmente. El conductor era Dimitri Rossoshanski, sobrino de Sergei Kuprienko, principal juez del distrito. Se intentó hacer creer la versión de un suicidio de Sapatinska lanzándose al coche, se dejó a Rossoshanski en libertad bajo fianza y Nozdrovska llegó a denunciar que el marido de su hermana había sido extorsionado y comprado por la familia de Kuprienko. Nozdrovska luchó durante dos años para conseguir que el caso fuera investigado en otra jurisprudencia fuera del alcance del poder de Kuprienko y su sobrino. Pero para conseguirlo, tuvo que denunciar la corrupción flagrante en la Justicia y Cuerpo de policía ucranianos. Rossoshanski, antes del homicidio de Sapatinska, ya había salido sin cargos de otras acusaciones, en concreto un robo de vehículo y otra de organización delictiva. Nozdrovska demostró ante los medios de comunicación que las pruebas toxicológicas realizadas al asesino de su hermana tras el accidente, habían estado manipuladas por la policía y que, además, se habían realizado muchas horas después de la detención para favorecer, así, un resultado negativo en alcoholemia y drogas.

El pasado día 27 de diciembre, el juez aceptó al fin las apelaciones de Nozdrovska y trasladó el caso a otro tribunal. Sería una gran historia emancipadora si no fuera porque solo dos días después, Anastasia Nozdrovska, su hija de 18 años, denunció la desaparición de su madre. La policía no empezó las tareas de búsqueda hasta el día siguiente, que se encontró el cuerpo sin vida de Nozdrovska en el río.  El principal imputado es Yuri Rossoshanski, padre del asesino de su hermana. Según anunciaba en Facebook un enviado especial del gobierno, el padre de Rossoshanski había amenazado a Nozdrovska tras el éxito de su apelación en los juzgados.

Aún así, se ha generado mucha polémica alrededor de la autoría de este asesinato, ya que, según los medios, Nozdrovska tenía numerosos enemigos poderosos y, a pesar de las amenazas los Rossoshanski, algunos cuestionan que pudiera ser  Yuri Rossoshanski, quien acababa de padecer un derrame cerebral.  La investigación sigue su curso y todavía no se ha esclarecido quien fue el autor del crimen.

Ni en Europa ni en España fue noticia la historia de Nozdrovska a principios de año (mucho menos lo fue la de su hermana en Septiembre del 2015). La historia de Nozdrovska, casualmente, fue eclipsada por un secuestro en Járkov y por un canje de prisioneros entre ucranianos y prorrusos. ¿Es que los principales medios internacionales no pueden cubrir dos noticias que provienen de Ucrania en el mismo momento?

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