Las últimas contribuciones de un estudio publicado en Nature demuestran que el consumo de sustancias tóxicas como el alcohol aumenta el riesgo de padecer siete tipos de cáncer: mama, intestino, hígado, boca, garganta, esófago y laringe.

El estudio está  liderado por Ketan Pate, del Laboratorio de Biología Molecular del Consejo de Investigación Médica (MRC) de Reino Unido.  

Además, el estudio del MRC ha demostrado, mediante la administración de alcohol diluido en ratones y el posterior análisis cromosómico, que el consumo de alcohol modifica la estructura del ADN, provocando daños irreparables en las células madre. Esto es debido al acetaldehído, una sustancia que genera nuestro organismo cuando procesamos el alcohol. La presencia de acetaldehído en las células madre sanguíneas rompe las cadenas de ADN de las células madre, provocando una alteración permanente de los cromosomas que aumenta las probabilidades de desarrollar un cáncer.

Aunque existen ciertas enzimas que contribuyen a proteger nuestro cuerpo de los efectos del acetaldehído descomponiéndolo en formas que pueden ser usadas como fuentes de energía, una gran proporción de la población mundial tiene déficit o alteración funcional de estas enzimas que impiden esta protección. Según el mencionado estudio, los efectos dañinos en ratones con una deficiencia en estas enzimas fueron cuatro veces mayores que en los ratones con enzimas funcionales.

Linda Bauld, del Cancer Research UK, resalta la contribución de esta investigación en cuanto a  los efectos del alcohol más allá de “una simple resaca”. En este sentido, enfatiza que “el alcohol contribuye a más de 12.000 casos de cáncer en el Reino Unido cada año”, según datos recogidos por SINC, en un país que tiene un 72% de los chicos y un 61 % de las chicas de entre 15 y 19 años considerados consumidores de alcohol, el 72% y 47% de los cuales son bebedores intensos.  Las evidencias de la Cancer Research UK son claras: aunque no todas las personas que consumen alcohol van a sufrir un cáncer a lo largo de su vida, existen ciertos cánceres más frecuentes en personas consumidoras de alcohol. Y no existe dosis límite: a menor consumo, menor riesgo.

La Organización Mundial de la Salud, contabilizó la probabilidad de mortalidad prematura (entre 30 y 70 años) causada por las cuatro principales enfermedades no comunicables: enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y enfermedades respiratorias crónicas, obteniendo valores mundiales del 22.2% en el caso de los hombres y del 15.5% en mujeres.

Entre las causas y factores de riesgo de dichas enfermedades destacan las derivadas de un estilo de vida con insuficiente actividad física, una dieta no saludable o el consumo de sustancias tóxicas. Una de las principales en este sentido es el consumo de alcohol que, según datos de la OMS, no solo provoca un mayor riesgo de sufrir accidentes de tráfico, sino que también tiene una correlación directa con la posibilidad de padecer ciertos tipos de cáncer.

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