La depresión es una de las principales causas de enfermedad y discapacidad en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud, más de 300 millones de personas conviven con depresión, una cifra que continúa en alza desde el año 2005.

Mientras que la depresión se ha ido vinculando a otras enfermedades cardiovasculares por el uso de los antidepresivos, además de carecer de reconocimiento, algunos países, como Estados Unidos ya han contribuido al tratamiento que necesitan para vivir una vida saludable tanto a nivel físico como personal, sin tener que recurrir al uso de antidepresivos u otros fármacos.

En Semel Institute for Neuroscience and Human Behavior at UCLA, diversos investigadores han dado respuesta a esta necesidad ofreciendo un nuevo tratamiento que excluye la ingesta de los tradicionales antidepresivos. TMS (Transcraneal Magnetic Simulation) es la nueva técnica para tratar la depresión a través de la estimulación magnética; esta se conecta directamente al cerebro, impulsa estímulos magnéticos basados en evaluaciones de imágenes cerebrales en un lugar determinado de la cabeza (en función del grado), que atraviesan hacia el interior del cerebro reconectándose nuevamente en forma de computadora.

Los resultados de la investigación dirigida por el Dr. Ian Cook, director del Programa de Investigación y Clínica de la Depresión de la UCLA, afirma que el ‘cerebro es un órgano increíblemente cambiante que demuestra cambios físicos en su estructura cada vez que las personas aprenden algo nuevo’. Esto nos demuestra que es posible transformar la forma en que se organizan y se conectan entre sí los circuitos cerebrales.  

El impacto de la terapia TMS se evidencia en algunos de los pacientes que ya lo han probado. Este es el ejemplo de Nathalie DeGravel, una mujer de 48 años de nacionalidad estadounidense que había pasado por diferentes tratamientos con fármacos así como diferentes tipos de terapia sin llegar a la raíz de su depresión, y mucho menos a su cura. Mientras que había estado bajo terapia psiquiátrica mucho tiempo, pocas semanas después de haber probado esta nueva técnica, afirma que ha sentido “disminuir su depresión”; se siente más fuerte y valorada como persona. De hecho, el impacto en esta paciente va más allá y tras varios años de sufrir depresión en casa, ha sentido la fuerza de salir y empezar a buscar trabajo.

La revolución de esta nueva técnica demuestra que en el contexto de las personas que padecen trastornos mentales se están dando respuestas que ayudan a mejorar los tratamientos tradicionales sobre este tipo de enfermedades que cada vez son más prevalentes.

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