Peace monument (Japón)

Bajo la promesa de un trabajo como cocineras o limpiadoras, multitud de mujeres de Corea del Sur fueron coaccionadas, engañadas para trabajar en burdeles militares japoneses desde 1932 hasta 1945. Las historias de las conocidas como “mujeres de consuelo” (comfort women) resuenan hoy.

En 2015 los gobiernos de Corea del Sur y Japón acordaron indemnizar a las víctimas supervivientes con más de seis millones de euros además de comprometerse a no tomar decisiones que pudieran perjudicar de alguna manera a la otra parte. Dos años más tarde, la ministra de Asuntos Exteriores  surcoreana anuncia los resultados de la investigación abierta este julio para conocer en profundidad el acuerdo de 2015.

David Tolbert (presidente del Centro Internacional de Justicia Transcicional) señala en el Huffington Post que los resultados concluyen que tal acuerdo no satisface las necesidades de las 46 víctimas supervivientes entre más de doscientas mil que fueron forzadas a formar parte de la red de burdeles militares antes y durante la Segunda Guerra Mundial. A pesar de que Japón se disculpara en 1993 por los abusos, la memoria de Corea del Sur aun sangra por la brutal colonización japonesa entre 1910 y 1945.

La Ministra de Exteriores Kang Kyung-wha señaló que el gobierno de Corea del Sur revisará los resultados de la investigación atendiendo a las voces de las víctimas. Por su parte, el presidente de Corea del Sur se comprometió ayer a normalizar las relaciones diplomáticas con Japón para posibilitar una cooperación orientada al futuro (CNBC, 2017).

Desde 2011, frente a la embajada japonesa en Seúl, una niña de bronce clama por una compensación justa a las comfort women. Conocida como “monumento de la paz”, la estatua guarda memoria a las doscientas mil mujeres víctimas de tantos años de abusos. Las voces de las cuarenta y seis mujeres supervivientes se unen con la fuerza de las otras 199.954 que hoy descansan. No en paz hasta lograr una disculpa apropiada proporcional al daño infligido.

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