Me identifico como feminista gracias a las muchísimas mujeres que a lo largo de la historia han luchado y trabajado por nuestra igualdad y libertad. Si se me hubiera dicho que ser feminista significaba tener de referente a alguna defensora de la pederastia, hubiera hecho como muchas de las amigas de la escuela: alejarme lo más posible del feminismo. Simone de Beauvoir fue una de las firmantes del manifiesto de 1977 protestando por las condenas “por haber tenido relaciones sexuales con menores o por haber fomentado y fotografiado sus juegos sexuales”. Años antes Beauvoir había sido apartada de la docencia por una relación con una alumna en 1938.

Se me ha dicho que esos comportamientos personales no tienen que significar no tener como un obligado referente las aportaciones intelectuales de esta autora. Sin embargo, quienes eso dicen no citan nunca a mujeres que, mucho antes que ella, no solo habían planteado perspectivas claramente feministas, sino que las habían practicado en sus vidas públicas y privadas. Por ejemplo, se olvidan movimientos tan importantes como el de Mujeres Libres o el Sufragio Femenino, entre muchos otros movimientos y autoras. Tampoco su nivel intelectual justifica esa situación. Otras mujeres silenciadas tenían mayor nivel, por ejemplo Simone Weil, de la que la misma Beauvoir dijo que la superaba no solo en estudios sino también en valor humano y de cuya obra Albert Camus dijo que era la más penetrante y profética del pensamiento político y social de su siglo. Weil luchó contra el nazismo hasta su muerte en 1943, mientras Beauvoir estaba trabajando para el gobierno de Vichy, que era colaboracionista de los nazis.

¿Querremos las chicas jóvenes ser feministas si vemos que las autoras que tenemos como referencia van en contra de los ideales que defendemos y de nuestro deseo de mayor libertad? Yo sólo quiero serlo de las que son valientes y se atreven a romper las jerarquías patriarcales y el silencio ante la violencia. Lo contrario nos convierte en sus cómplices y perjudica seriamente al feminismo y, por tanto, a todas las mujeres.

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