La Dirección General de Igualdad de la Generalitat ha multado con 417 euros al profesor del Instituto Samuel Gili Gaya de Lleida que profirió comentarios homófobos el pasado mes de junio. “Ser homosexual es antinatural, es como un cojo o un tuerto, es inexplicable”, aseguró el docente en una de sus clases de filosofía donde se discutía sobre las relaciones afectivas. Las declaraciones surgieron a raíz de la pregunta de un alumno por el amor entre personas del mismo sexo, después de que expusiera solamente ejemplos entre un hombre y una mujer. El profesor cargó con dureza contra el colectivo LGTBI y añadió que estas personas “no deberían existir, os están imponiendo la creencia de que hay que respetar a los homosexuales”.

La discriminación del profesor causó una gran indignación entre el alumnado, que decidió abandonar el aula y denunció los hechos a la dirección del centro. La respuesta de los estudiantes para condenar las palabras del docente fue masiva y dejaron claro que ellos “aman como quieren”. La queja fue transmitida a la Generalitat de Catalunya que, tras abrir un expediente al profesor, finalmente se ha resuelto con una sanción administrativa por una “infracción leve” tras infringir la ley 11/2014 —que garantiza los derechos del colectivo LGTBI— al realizar un acto que comporta “rechazo o menosprecio público, notorio y explícito de personas por causa de la orientación sexual, la identidad de género o la expresión de género”, tal como indica la norma.

Esta multa de 417 euros es la tercera sanción por homofobia que ha impuesto la Generalitat este año, junto con los 1.700 euros que tuvo que pagar la asociación Hazte Oír por los mensajes transfóbicos que aparecían en un autobús y un hombre multado con 150 euros por insultar a dos mujeres mientras se besaban en la vía pública. El Observatori contra l’Homofòbia, asociación que lucha por los derechos del colectivo LGTBI en Cataluña, considera que cada vez se denuncia más, pero que las instituciones todavía no trabajan lo suficiente para erradicar estas actitudes discriminatorias. Desde la aprobación de la ley contra la homofobia hace tres años, la Generalitat ha recibido más de 400 incidencias y solo ha aplicado seis sanciones. Un resultado que demuestra que el reglamento establecido no se implementa de manera correcta y que aún queda un largo camino para conseguir acabar con los insultos y actos vejatorios por razones de orientación sexual o identidad de género.

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