Que el mercado global de zapatillas de running no para de crecer evidencia también el boom del running como deporte de moda en los últimos años. A pesar de la inversión financiera realizada en el desarrollo y mejora de las zapatillas de running, sobre todo para mejorar la capacidad de amortiguación, la tasa de lesiones de los y las corredoras se han mantenido relativamente estable o no ha variado casi en los últimos años. Esto ha llevado a algunos científicos y científicas a cuestionar la capacidad de las zapatillas actuales de running para prevenir posibles lesiones. 

En medio de constantes especulaciones sobre los beneficios potenciales de las zapatillas modernas de running en el funcionamiento mecánico del pie, poco se sabe sobre cómo el sistema nervioso central regula la función de amortiguación cuando corremos calzados. Para descifrar estos mecanismos, un equipo de investigadores del Centre for Sensorimotor Performance, de la Universidad de Queensland (Australia) realizó el estudio Shoes alter the spring-like function of the human foot during running para analizar si el hecho de practicar running calzados perjudica la función de amortiguación del pie alterando así la cantidad de fuerza que se requiere de los músculos intrínsecos del pie para apoyar de forma total el ‘Arco longitudinal’ (LA en sus siglas en inglés) del mismo.

El LA es una característica estructural del pie humano que le permite funcionar en forma de ‘resorte’. Según explican los autores en el estudio, el LA se comprime durante la postura inicial, absorbiendo energía mecánica a medida que aumenta la fuerza de reacción del suelo (GRF en sus siglas en inglés). La energía absorbida se almacena dentro de las estructuras elásticas que sostienen el arco. Posteriormente, cuando la GRF disminuye, el LA retrocede, devolviendo así la energía elástica para suministrar potencia para el impulso (en la zancada). La rigidez del LA es proporcionada por estructuras ligamentosas pasivas que actúan en paralelo con los músculos intrínsecos del pie cuya contribución relativa se ajusta continuamente por el sistema nervioso central (SNC) en respuesta a los estímulos mecanosensoriales,

Para la realización del estudio los investigadores contaron con 16 corredores y corredoras, y compararon parámetros en el momento de correr en una cinta tanto descalz@s como calzad@s.

Registraron tanto la GRF, como electromiogramas (EMG) de los músculos intrínsecos del pie y los flexores plantares del tobillo. Los datos de captura de movimiento se recogieron también para evaluar la cinemática del pie y el tobillo durante las zancadas múltiples y consecutivos

El estudio prueba que correr calzado conlleva una reducción de la magnitud tanto de la ‘compresión’ como del ‘retroceso’ del LA, lo cual es relevante porque implicaría que las zapatillas influencian en la función de resorte del pie. Este relevante hallazgo está en línea con las características principales de diseño de las zapatillas de correr, cuya función es dar apoyo al arco del pie y reducir la tensión en las estructuras de tejidos blandos plantares, añaden los autores del estudio.

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