Portada del Informe "Change the course" (2017)

En la universidad también pasa. Las universidades australianas son conscientes de la existencia del acoso sexual en sus instalaciones y, en vez de invisibilizarlo y dejar que reine el silencio, han decidido iniciar un camino hacia su erradicación. Uno de los primeros pasos ha sido la publicación del informe Change The Course: National Report on Sexual Assault and Sexual Harassment at Australian Universities (2017), realizado por la Comisión Australiana de Derechos Humanos a petición de 39 universidades. El resultado es contundente: uno de cada cinco estudiantes ha sido acosado y/o asaltado sexualmente en la universidad. ¿Qué hacemos? Algunas universidades australianas lo tienen claro: Se acabó, no lo vamos a permitir más.

El mencionado informe, mediante una encuesta a más de 30.000 estudiantes, mostró que el 14% de dichas conductas se daban en los campus universitarios, el 13% en las clases y un 8% en los espacios sociales universitarios. Entre 2015 y 2016, la probabilidad de que una mujer fuera objeto de un asalto sexual era tres veces mayor que un hombre y el 51% de las estudiantes que eran asaltadas conocían a sus acosadores. Sin embargo, el 87% de estas no denunciaban los hechos ante la universidad.

Tras la publicación del informe en agosto de 2017, algunas universidades publicaron sus propios datos sobre cuál era la magnitud de este problema en sus instalaciones. Así, instituciones como la Universidad de Bond, que obtuvo la quinta tasa más alta de agresión sexual en el país y la más alta entre las universidades de Queensland, optaron por la transparencia. La respuesta de dicha universidad fue alentadora. El vicecanciller y presidente de la Universidad de Bond, el profesor Tim Brailsford, afirmó que los resultados no podían ser ignorados y continuaba: “Hoy es una llamada de atención, y entendemos que el tema del acoso y la agresión sexual es real y las actitudes deben cambiar, tanto en la sociedad como dentro del sector universitario”

Como resultado, en Australia se ha lanzado una campaña Never OK en la que, con un lenguaje muy cercano a los estudiantes, se inicia una lucha para poner freno a esta práctica. Las universidades saben que el camino será largo, pero como nos mostró la Odisea de Homero, si no empezamos a caminar ya, nunca llegaremos a Ítaca alguna.

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