Editorial de Science // Science

Las científicas Robin Bell y Lara Koening denunciaban el acoso en la ciencia recientemente en un editorial de la revista Science . Tras dos meses en los que las denuncias y acusaciones de acoso en diferentes ámbitos y sectores sociales no paran de crecer, las autoras del editorial decidieron dar el paso y unirse a todas estas voces pues, como explican, “los recientes casos de acoso notorios son una oportunidad de cambiar la cultura ética básica de la ciencia”.

Las autoras del editorial se sumaron el pasado jueves a la campaña #metoo, que se hizo viral después de las acusaciones al productor Harvey Weinstein. Como hemos podido comprobar estos meses, la campaña no solo afectó a Hollywood, sino que se transfirió también a otros sectores, y no tardó en llegar a la academia. Como indican las autoras, los acosos en la ciencia son una realidad con un alto porcentaje y, sin embargo, se han normalizado y silenciado durante décadas. De hecho, en las pocas ocasiones en las que mujeres científicas se atrevieron a alzar la voz sobre el acoso (perpetrado en muchos casos por parte de investigadores senior), no solo no hubo consecuencias para los acosadores sino que, en la mayoría de casos, fueron las víctimas (normalmente estudiantes y postdocs) las que las sufrieron, lo que se conoce como revictimización. Al mismo tiempo, veían que otros compañeros, en lugar de ofrecerles su apoyo, miraban para otro lado y les aconsejaban que lo dejaran estar o, incluso, que abandonaran la academia, lo que hacía más difícil que denunciaran a sus superiores.

Hace unas semanas, la astrofísica Joan Schmelz nos relataba en Diario Feminista  su propio caso de acoso sexual, y cómo consiguió romper el silencio. Contaba que tras sufrir el acoso cambió de sub-campo y volvió a empezar. Sin embargo, gracias al apoyo que le dieron mujeres y hombres, entre ellos su director en el nuevo trabajo, logró seguir adelante y continuar con éxito la carrera. Hoy, ayuda a otras víctimas a seguir adelante y lucha por una academia más justa y libre de violencia. Bell y Koening apuntan que, si queremos conseguir un cambio profundo en la sociedad y en la academia, es necesario el trabajo a nivel individual, grupal y social para hacer frente al acoso.

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