Tal y como algunos medios han informado, el hijo del dictador Muammar Al-Gaddafi, Saif al-Islam Gaddafi, liberado el pasado mes junio tras seis años de cárcel, ha anunciado su posible presentación como candidato a la presidencia en Libia.

Gaddafi está buscado por la Corte Penal Internacional por crímenes contra la humanidad por su apoyo y responsabilidad en la muerte de personas contrarias al régimen durante los intentos de su padre por acabar con el levantamiento que llevó al fin de su gobierno.

Desde siempre ha existido una importante complicidad entre Europa y algunas dictaduras. En este caso,  por parte de algunos intelectuales y las universidades en las que ejercen de profesores, como es el caso del sociólogo Anthony Giddens. Según las fuentes, desde la London School of Economics (LSE) se permitió que Saif Al-Islam realizara un doctorado, con el único objetivo de mejorar las relaciones con el régimen Libio. Dicha tesis fue realizada prácticamente por Monitor Group (organización que asesora gobiernos) y defendida por académicos de la LSE incluso cuando había indicios de plagio. En todo este proceso, la persona que dio tanto la bienvenida como hizo el seguimiento fue el, en aquel momento, director de la LSE Anthony Giddens.

El mismo intelectual, que un año antes había organizado diversas reuniones en 2006 y 2007 con Muammar Gaddafi con el objetivo de hablar sobre política. Fruto de estas conversaciones, Giddens elaboró algunos artículos elogiando su política y defendiéndole.

Todo posicionamiento público, ya sea por parte de instituciones, gobiernos como personas a título individual, conlleva unas responsabilidades. Es por eso, que en este caso el escándalo a nivel internacional ha sido muy importante, dado que se demuestra la complicidad entre personas e instituciones europeas y la dictadura de Gaddafi

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