Fuente: Facebook

Miles de persones llenan de nuevo las calles de Rumania para protestar contra el plan de reforma del sistema judicial.

Sociedad civil, partidos de la oposición y movimientos sociales salen a las calles de nuevo para reivindicar su desacuerdo con las promesas vacías del gobierno.

Más de 600,000 personas salieron a las calles a principios protestando cuando el gobierno socialdemócrata anunció su plan de subordinar el sistema de justicia del país. En todo el mundo, aparecieron imágenes de un mar de luces de teléfonos, sostenidos por manifestantes. Fue el primer momento de una protesta que ha continuado día tras día, frente a la oficina del primer ministro rumano, el Palacio Victoria.

El objetivo de la propuesta es la de debilitar la autoridad anticorrupción del país y redefinir lo que constituye abuso de poder, así como la subordinación política de la judicatura. Los beneficiarios de las nuevas leyes son, sobre todo, los políticos que ya han sido condenados legalmente, o contra quienes están en curso investigaciones de corrupción o abuso de poder. Sin embargo, no es solo la sociedad civil la que ve una amenaza al estado de derecho: los representantes de la fiscalía, los jueces, y no menos importante, el presidente Klaus Iohannes han criticado duramente los cambios propuestos.

Los manifestantes que salieron a las calles el pasado domingo, apuntan que los cambios, que fueron introducidos por los socialdemócratas en el poder, colocarían el sistema bajo control político y socavarían los esfuerzos contra la corrupción. Y es en esa línea que el país convoca una manifestación significativa para el próximo 1 de diciembre, coincidiendo con el Día Nacional de Rumanía, en la que esperan 1.000.000 de personas.

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