¿Qué genera vidas más largas, saludables y felices? La respuesta la encontramos en el Estudio sobre el Desarrollo Adulto de Harvard, el estudio longitudinal más largo realizado hasta la fecha sobre qué variables psicosociales y biológicas desde la juventud predicen la salud y el bienestar cuando se alcanzan edades avanzadas, como los 80 y 90 años.

Este estudio se desarrolla desde el Laboratorio sobre el Desarrollo Adulto de la Facultad de Medicina de Harvard. Empezó en el año 1938 y comprende dos proyectos, llamados Grant y Glueck. En el Grant participaron 268 graduados de Harvard. El Glueck se compuso de 456 chicos de los barrios más desfavorecidos de Boston. El personal investigador realizaron un seguimiento exhaustivo de todos esos jóvenes durante 80 años, con análisis de sangre, escáneres de sus cerebros, informes médicos completos, acudieron a sus casas, entrevistaron a sus padres, a sus amigos y amigas, más tarde a sus hijos e hijas, etc. A medida que avanzaba el tiempo, algunos participantes cayeron en el alcoholismo, otros desarrollaron esquizofrenia, algunos tuvieron una salud de hierro, unos subieron mucho en la escala socio-económica y a otros les ocurrió lo contrario. ¿Qué explicó esas diferencias?

Los resultados son contundentes. Mientras que cuando eran jóvenes algunos participantes pensaban que la satisfacción de su vida se la daría el dinero o la fama, el estudio demostró que, muy lejos de eso, de entre todos los factores que dieron más salud a las personas y una vida más feliz y más larga, el más influyente fueron las relaciones humanas de calidad, fueran de amistad, en la comunidad o íntimas. El proyecto halló que esas relaciones humanas de calidad protegieron a las personas de los desencantos de la vida, les ayudaron a retrasar el deterioro cognitivo y físico y fueron mejores predictores de vidas más largas y felices que su clase social, su coeficiente intelectual e incluso sus genes. Y, al contrario, los resultados demostraron que las relaciones que no son de calidad, como aquellas en las que hay conflictos, empeoraron la salud de los participantes en todos los casos.

El mensaje es claro: Ni la popularidad ni el dinero dan salud, ni felicidad, ni sentido. Si se busca felicidad y salud, la clave es escoger relaciones de calidad a lo largo del tiempo y, por ende, rechazar relaciones tóxicas. Lo sabemos. Ahora podemos libremente invertir en ello y mejorar nuestras vidas y las de los demás.

Sandra Racionero

Directora Departamento Psicología Universidad Loyola Andalucía​

Secciones: Evidencias

Si quieres, puedes escribir tu aportación