Joan Schmelz

Astrónoma, experta en la atmósfera solar, y subdirectora del Observatorio de Arecibo en Puerto Rico, Joan Schmelz, se ha convertido en la astrofísica que rompió el silencio sobre el acoso sexual en la academia norteamericana. La Dra. Schmelz fue presidenta del Comité de la Sociedad Astronómica Estadounidense (AAS) sobre el estado de la mujer en Astronomía. Trabajó en la NASA durante varios años antes de trasladarse a la Universidad de Memphis en 1996.

Cuando era una joven científica, Joan Schmelz fue víctima de acoso sexual. Joan sólo fue capaz de continuar su carrera académica al cambiar de sub-campo, dejando un área donde había ganado años de experiencia. Pudo comenzar de nuevo porque encontró un director que estaba dispuesto a arriesgarse con ella. Años más tarde, Joan decidió hacer público su caso en solidaridad con otras personas que han sufrido acoso sexual. Trata de ayudar a estas víctimas a lidiar con su propio acoso y, afortunadamente, a seguir adelante con sus vidas y su ciencia. El acoso florece en rincones oscuros de la academia, donde los acosadores se han salido con la suya perpetrando comportamientos poco éticos durante años, a veces durante décadas. Salir públicamente como víctima ayuda a hacer brillar una luz en estos rincones oscuros y nos obliga a todos y todas a lidiar con estos abusos de poder.

Schmelz imagina la academia como un lugar donde toda persona pueda desarrollar su mejor ciencia.

P: Hablando de su caso, ¿cómo logró seguir adelante durante tantos años, y permanecer en la academia, sin abandonarla? Es más, incluso animó a otras mujeres jóvenes a ser valientes y romper su silencio.

R: Creo que la razón más importante por la que fui capaz de continuar es porque amo la astronomía. Me había encantado la astronomía desde que era una niña, y siempre quise ser astrónoma. Además, después de la experiencia de acoso sexual, pude encontrar un nuevo trabajo en un área diferente de la astronomía donde tuve un director muy comprensivo. Entonces aprendí que todas las personas en astronomía no eran tan malas como mi acosador, que otras podrían ser buenas y solidarias. Este director también fue muy creativo. Él podía imaginar cómo alguien con mi experiencia podría encajar en una parte muy diferente de la astronomía; que yo podría traer lo que sabía y aplicarlo a una nueva carrera. No fue tan malo como empezar de nuevo, pero sí perdí mucho ímpetu científico durante la transición.

P: Entonces, ¿pudo ver que había personas que la apoyaban y personas que no la apoyaban? ¿Hubo hombres y mujeres que la apoyaron? ¿Ambos estaban en ambos lados?

R: Sí, creo que hay muchos tipos diferentes de personas y varían desde el más solidario o la más solidaria hasta el o la que no se solidariza. En astronomía, la mayoría de las personas que podrían ser mi jefe, mi director o mi profesor, siempre fueron hombres. Entonces, hubo algunos que fueron muy solidarios y algunos otros que fueron muy malos directores, incluido el acosador sexual. Nunca he tenido una mujer directora. Supongo que esto también es resultado de que no hay muchas mujeres en astronomía que sean más senior que yo; hay algunas, pero nunca tuve la suerte de tener una mujer directora.   

P: El profesor que me apoyó a mí sufrió de lo que se llama acoso sexual de segundo orden; y otras personas que me apoyaron también. En su caso, ¿les pasó lo mismo a las personas que la apoyaron?

R: Mi acoso sucedió hace mucho tiempo, por lo que no había una manera o una oportunidad para denunciarlo, solo tenía que vivir con ello y terminar mi trabajo. No podría ser capaz de decirlo a la gente ni de hacerles entender lo que me había sucedido. El término acoso sexual no se había ni siquiera inventado aún.  

P: ¿Qué significó para otras personas el momento en que decidió hablar y explicar su caso?

R: Fue muchos años después cuando decidí desanclarme de lo que me había sucedido. Fue un asunto que pensé que podría no ser ya importante para la gente. Yo estaba haciendo de mentora a una joven mujer que estaba atravesando una situación de acoso sexual. Ella me convenció de que sí era importante, y fue muy persuasiva animándome a escribir sobre mi experiencia. Es así como decidí escribir sobre ello.

P: ¿Rompió el silencio, en 2011, por solidaridad con otras mujeres?

R: Después de escribir sobre lo que me sucedió, muchas mujeres jóvenes se pusieron en contacto conmigo para hablar sobre sus propias experiencias. Para la mayoría de ellas, yo era una extraña, alguien que nunca habían conocido, pero se acercaron a mí porque no pudieron encontrar a nadie más para tener ayuda. La publicación del blog de 2011 les mostró que no estaban solas.

P: ¿Cómo cree que la solidaridad y el apoyo con mujeres en situaciones similares se está desarrollando ahora? ¿Se sienten apoyadas?

R: Creo que el acoso sexual puede ser una experiencia muy aislada y solitaria para muchas personas, porque no saben a quién acudir en busca de ayuda. Hay tantas cosas sucediendo ahora, especialmente en las redes sociales e incluso en las noticias sobre diferentes situaciones que han estado sucediendo durante mucho tiempo. Todo esto está ayudando a las mujeres a darse cuenta de que no están solas, que forman parte de una comunidad más grande y que juntas tenemos fuerza. Ellas pueden ser parte del cambio del sistema, incluso si son ellas las únicas personas en su institución o en su trabajo. Hay tantas mujeres en todo el país y en todo el mundo que a las que esto también les ha sucedido, y ahora todos nosotros podemos luchar juntos para crear cambio.

P: ¿Alguna vez ha recibido ataques por apoyar a mujeres jóvenes?

R: No directamente. Creo que tengo suerte de que personas, incluso personas anónimas, no me han señalado. Ningún troll ha intentado atacarme. Al menos no todavía. Tengo el apoyo de mi jefe y mi empresa; personas en la comunidad astrónoma ahora saben que este es un tema importante, no sólo para mí, sino para la astronomía.

P: ¿Cree que la ética en la ciencia es importante? ¿Existe alguna relación entre la ciencia y la posición ética que las y los académicos puedan tomar en estos casos?

R: La ciencia es nuestro trabajo. Es nuestra profesión. Todos y todas merecemos trabajar en un ambiente profesional donde todas las personas son respetadas por sus habilidades, y nadie es señalado o señalada por ninguna razón relacionada con su sexo o cualquier otro motivo. Merecemos trabajar en un entorno donde podamos hacer nuestra mejor ciencia.

P: ¿Cree que existe la necesidad de crear más redes de solidaridad o más formas de apoyar a los y las sobrevivientes?

R: Sí, creo que recién estamos empezando a conocer el alcance de este problema. Todos y todas estamos tratando de comprender la mejor manera de apoyarnos mutuamente. Necesitamos aprender cómo cambiar la cultura académica para que sea abierta, inclusiva y respetuosa para todas y todos.

P: ¿Es el acoso sexual una de las razones por las cuales hay solo unas pocas mujeres en algunas áreas de la academia?

R: La ciencia ha sido durante mucho tiempo un campo dominado por los hombres. También es un lugar donde los hombres aprenden a ser científicos de sus tutores; sus tutores aprendieron a su vez cómo ser científicos de sus tutores. La academia tiene sus raíces en los monasterios de la Edad Media, que estaban completamente dominados por hombres. Entonces, ahora tenemos que aprender cómo ser una sociedad más inclusiva para que todos y todas puedan hacer buena ciencia. Esto es algo que está cambiando ahora porque cada vez más mujeres ingresan en la academia.

P: Historias como la suya y asociaciones como Mujeres en Astronomía en la que está involucrada ¿hicieron que otras mujeres encuentren un lugar en esta área de la academia, para sentirse apoyadas allí?

R: Sí, creo que en astronomía tenemos un mayor porcentaje de mujeres que en otros campos como la física, la ingeniería y la informática, por lo que nuestra cultura es más dinámica, más cambiante. Luego hay otras áreas como la biología y la química donde hay un porcentaje aún mayor de mujeres. ¿Qué está pasando en esas áreas? Creo que hay mucho potencial para un cambio dinámico a medida que más mujeres ingresan en el campo y alcanzan los puestos superiores.

P: Este Diario está muy centrado en el éxito, en tener éxito. Una carrera exitosa es importante, especialmente para las víctimas de la academia, como un mensaje para que otras personas sigan haciéndolo, sigan triunfando en la academia. ¿Qué opina al respecto?

R: Creo que es esperanzador ver a personas que han sido capaces de seguir adelante, que han conseguido poder ir más allá de una mala experiencia. Pero a veces la forma de avanzar también puede ser saliendo del terreno. Algunas mujeres han dejado la ciencia como resultado del acoso sexual. No tenemos idea de cuán extendido está este problema, pero sabemos que es una gran pérdida para la ciencia. A veces, la forma de seguir adelante es encontrando otro trabajo, con otro jefe, dentro de otro entorno donde continúes tu trabajo. Pero pierdes impulso, que es tan importante para construir una carrera científica. Creo que lo más importante es contribuir a cambiar la cultura. Todas y todos pueden ayudar a hacer esto posible; todos y todas los que quieran ser aliados o aliadas pueden ser más activos, hacer más actividades de apoyo y apoyar a crear una cultura más inclusiva.

P: El profesor que me apoyó es un hombre. En mi caso, ha habido mujeres y hombres apoyándome; y mujeres y hombres apoyando al acosador. ¿Está pasando lo mismo en los casos que usted conoce en Estados Unidos?

R: Creo que esto es cierto. Creo que a veces el acosador puede presentar diferentes puntos de vista a la mujer a la que pretende acosar y al resto del mundo. Algunos acosadores tienen sistemas de apoyo muy sólidos, que han construido entre sus colegas, que los defienden. Es posible que estos seguidores y estas seguidoras no sepan nada sobre el aspecto acosador de su personalidad, por lo que no pueden entender cómo los acusadores podrían estar hablando de la misma persona. Esto es parte de por qué algunos acosadores sexuales pueden salirse con la suya acosando durante tanto tiempo.

P: Durante mi carrera, fui la estudiante con las mejores calificaciones de mi promoción; sin embargo, cuando hice la denuncia, los mismos profesores que me apreciaban y felicitaban, me criticaron después, despreciándome también a nivel intelectual. En su caso, ¿qué cambio se dio una vez rompió el silencio sobre esta situación frente a los demás?

R: Mi experiencia personal con el acoso fue hace tanto tiempo que presentar una queja no era una opción. En mi caso, era mucho el peso del poder del acosador, el poder que él tenía sobre mí. Cuando yo estaba en un rol subordinado, aprendiendo de él, escribió cartas de recomendación positivas para mí y habló muy bien sobre mis habilidades como científica. Pero a medida que yo me estaba convirtiendo en una científica por derecho propio, él vio que estaba perdiendo poder sobre mí. Fue entonces cuando comenzó a decirle a la gente que yo no era una buena científica, que no era alguien que él recomendaría o que él mismo contrataría. Aparentemente, nunca puso esto por escrito, pero le contaba a la gente cosas negativas sobre mí, ya fuera en persona o por teléfono. Este comportamiento me fue perjudicando poco a poco; alguien me dijo que ya no podría usar a esta persona como una referencia. Es por eso que no pude conseguir un trabajo en mi campo. Si yo quería quedarme en astronomía, y lo hice, tendría que buscar mucho más lejos, en áreas donde tenía poca experiencia. Esto causó mucho daño a mi carrera porque realmente tenía que comenzar de nuevo, construyendo la antigüedad desde la base.

P: Por mi parte, esto sería todo, siéntase libre si quiere añadir algo más o resaltar algunos de los puntos que hemos planteado.

R: Gracias. ¡Buena suerte con el artículo y con el lanzamiento de Diario Feminista! Por favor, mantenganme actualizada y espero que podamos mantenernos en contacto en el futuro.

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